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Las elecciones andaluzas y la situación económica actual

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No voy a ocultar que en la noche electoral me causó cierta sorpresa el resultado que iba mostrando el escrutinio de las elecciones andaluzas. Incluso al principio parecía que el Partido Socialista hubiera obtenido la mayoría absoluta. Conocido el resultado y asimilado este, la sorpresa se convierte en inquietud. Inquietud a su vez provocada por las declaraciones de los líderes que se disponen a formar un gobierno de coalición en Andalucía. Y la inquietud me la provocan estas declaraciones porque parecen demostrar un desconocimiento total y absoluto de la realidad económica en la que nos movemos.

En principio parece muy simple comprender que si nos gastamos más de lo que ingresamos (el llamado déficit), la única manera que tenemos de hacer frente a tales gastos es pedir a préstamo. Y ello es así porque con la entrada de España en la Unión Europea, votada mayoritariamente mediante referéndum por los españoles, el Estado español ha perdido gran parte de su soberanía financiera. Y entre los componentes de la soberanía que ha perdido está la de la emisión de papel moneda. Antes de que entráramos en la Unión se podía compensar el desfase entre gastos e ingresos mediante la fabricación de papel que servía para pagar a los proveedores. Y aunque esto conllevara otros efectos colaterales muy negativos para la economía, era una solución posible en una situación de emergencia.

Sin embargo esta solución de emergencia ya no existe por lo que la única salida para compensar el déficit es la obtención de préstamos en los llamados mercados. Por su parte, estos mercados actúan para maximizar su beneficio como es natural tratando de hallar un equilibrio entre el riesgo y la remuneración del riesgo. La ecuación se puede simplificar diciendo que a menor riesgo menor remuneración y a mayor riesgo mayor remuneración.

Aplicando este principio tan sencillo se llega a comprender que si un deudor (como en el caso de España) no goza de credibilidad frente a la persona que debe prestarle el dinero, ésta le exigirá un interés muy alto para compensar el riesgo que asume. De ahí que la segunda conclusión sea que a menor credibilidad mayor interés a pagar.

Ni qué decir tiene que después del gobierno tan desastroso de Zapatero (que ya ha pasado a la historia como el peor de la democracia española) la credibilidad del Estado español está por los suelos. Y está por los suelos porque no sólo hemos demostrado a las personas que deben prestarnos el dinero necesario para seguir viviendo que no nos hemos preocupado por controlar nuestro desfase (léase déficit) sino que también les hemos mentido al habernos comprometido con un porcentaje de déficit que ha resultado mucho más alto del prometido.

Y las consecuencias que eso tiene no es una mera declaración programática o teórica sino que ya hemos visto en el presupuesto aprobado por el Gobierno para el 2012 que los intereses de la deuda se llevan más de veintisiete mil millones de euros que, a grosso modo, son dos mil millones de euros más del recorte presupuestario llevado a cabo para el presente ejercicio.

Si el anterior gobierno socialista, que por supuesto no ha sido el causante de la crisis financiera internacional pero sí de la mala gestión de la misma, hubiera ido haciendo sus deberes a lo largo de los últimos ocho años y el presupuesto se hubiera ido aquilatando a la realidad de los ingresos de forma paulatina, muy seguramente hoy tendríamos más de quince mil millones de euros libres en el presupuesto que no tendríamos que destinar al pago de intereses.

Pero en la situación actual y si no se hiciera nada para compensar el desfase entre ingresos y gastos y tuviéramos que seguir acudiendo al préstamo, llegaríamos a un momento en el que la totalidad de los ingresos debieran destinarse al pago de los intereses. Claro que, mucho antes de llegar a este punto, el Estado español habría entrado en la bancarrota con consecuencias imprevisibles para todos los ciudadanos.

No entiendo pues como una persona razonable no puede llegar a comprender este razonamiento tan sencillo de entender y se pone a criticar que el eje fundamental de acción del actual gobierno sea precisamente el control del déficit. Enterémonos bien de una vez: si el déficit no se controla los intereses de las deudas no se podrán pagar y ningún servicio ciudadano se podrá sufragar.

Poniendo esta conclusión en relación con los resultados de las elecciones andaluzas y con los comentarios oídos a los dirigentes que nos van a gobernar en los próximos cuatro años saltan todas las alarmas. Se han escuchado voces que dicen que por primera vez se van a controlar los mercados o que el control del déficit es secundario ante la necesidad de seguir invirtiendo en el llamado estado del bienestar. Si alguien no les dice a estas personas que lo que afirman son auténticas barbaridades fuera de cualquier contexto realista y si estos dirigentes no toman una real conciencia de donde se encuentran, mucho me temo que la situación de Andalucía va a ser catastrófica. Parece que no les preocupa para nada que el importe de los intereses a satisfacer aumente cada año de forma mareante.

De este y otros asuntos que afectan a la actualidad andaluza nos venimos ocupando en el programa "Andalucía a debate" de Metropolitan TV que pueden seguir en nuestro canal de Youtube: Babiano Abogados YouTube.