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Artículos y Actualizaciones Legales

La adaptación del Derecho Civil a los nuevos tiempos

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Nunca imaginé en mis años de facultad que un día fuera yo a escribir un artículo sobre el siguiente asunto: si se pueden inscribir en España o no como hijos de un matrimonio homosexual español los niños nacidos en Estados Unidos de un vientre de alquiler. Pues sí queridos lectores, este es el asunto sobre el que se han tenido que pronunciar los Tribunales españoles y en concreto la Audiencia Provincial de Valencia. Los hechos son los siguientes: una pareja de homosexuales masculinos lograron, mediante una resolución de la Dirección General de los Registros y el Notariado, la inscripción en el Registro Civil del Consulado de España en Los Ángeles (California) de la filiación de un menor mediante la presentación de un certificado de nacimiento expedido por el Condado de San Diego en los que ambos figuran como padres del  nacido (el nacido en este caso no tiene madre reconocida legalmente). El menor nació como consecuencia de la llamada gestación por sustitución (comúnmente conocida como “vientre de alquiler”). El Fiscal impugnó la resolución de la Dirección General y el Juzgado de Primera Instancia de Valencia dictó sentencia mediante la cual estimando íntegramente la demanda interpuesta por el ministerio fiscal contra la resolución de la DGRN dejó sin efecto la inscripción de nacimiento por ella realizada en el Registro civil Consular de Los Ángeles y en su consecuencia ordenó proceder a la cancelación de la inscripción. Contra dicha sentencia se interpuso el pertinente recurso de apelación que fue desestimando y confirmó la primera sentencia.

Para ello la Audiencia de Valencia parte del estudio del llamado contrato de gestación por sustitución y lo define como un contrato, oneroso o gratuito, a través del cual una mujer consiente en llevar a cabo la gestación, mediante técnicas de reproducción asistida, aportando o no también su óvulo, con el compromiso de entregar el nacido a los comitentes, que pueden ser una persona o una pareja, casada entre sí o no, que a su vez pueden aportar o no sus gametos.

Y sigue añadiendo la sentencia que en relación con dicho contrato, establece el artículo 10 de la ley 14/2.006 de 26 de mayo de 2.006 sobre técnicas de reproducción humana asistida que "1 Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero. 2. La filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto.

Como puede verse, la legislación española prohíbe que la filiación sea objeto de convenio declarando nula la renuncia que la madre haga a su filiación materna a favor del contratante. Igualmente establece como derecho obligatorio que la filiación en casos de gestación por sustitución está determinada por el parto sin que el contrato entre las partes pueda modificar dicha filiación. Es decir, en ningún caso la madre de alquiler puede renunciar a su condición de madre legal de la criatura.

Esta legislación española choca, por tanto, frontalmente con la inscripción de nacimiento llevada a cabo en el Consulado General de Los Ángeles por parte de la pareja de homosexuales y en el que la madre biológica ha renunciado a su filiación.

En consecuencia se trata de decidir si una certificación registral extranjera que documenta una filiación que es consecuencia de la gestación por sustitución, puede acceder al Registro Civil español pese a la prohibición de la ley española. Para ello debe tenerse en cuenta el tenor del artículo 23 de la Ley del Registro Civil de 8 de junio de 1.957 que dice: "Las inscripciones podrán practicarse, sin necesidad de previo expediente, por certificación de asientos extendidos en Registros extranjeros, siempre que no haya duda de la realidad del hecho inscrito y de su legalidad conforme a la Ley española. Existe por lo tanto en el texto de la ley un impedimento para la inscripción de la filiación certificada por los funcionarios estadounidenses, consistente en su contrariedad a la legalidad española.

Pero, en segundo lugar, entra también a considerar una cuestión que aunque un tanto técnica es también muy interesante: conscientes los demandados de que la inscripción era contraria al ordenamiento jurídico español, intentaron también la vía indirecta del reconocimiento de las decisiones extranjeras basándose en el hecho de que en Estados Unidos su pretensión es posible. De esta manera la certificación registral californiana sería de aplicación directa a España y sus autoridades se verían obligadas a reconocer su validez.

Sin embargo la Audiencia Provincial rechaza también este argumento basándose en la infracción por la certificación registral californiana del orden público internacional español que vienen a coincidir con las razones que llevaron al legislador español a prohibir, conforme al Derecho actualmente vigente en España, el contrato de gestación subrogada o por sustitución. De esta manera no son aplicables en España resoluciones extranjeras que conculquen el denominado orden público internacional. En concreto, se trata de los problemas que suscita esta figura en relación con principios tales como el que la persona humana no puede ser objeto del comercio de los hombres, o lo que es lo mismo, que el niño no puede ser objeto de transacción, así la propia dignidad de la persona, el artículo 1.271 del Código Civil , que prescribe que pueden ser objeto de contrato todas las cosas que no están fuera del comercio de los hombres y el artículo 1.275 del mismo cuerpo legal, que impide la producción de efectos a los contratos con causa ilícita.

Por último, la sentencia entra a analizar otras de las alegaciones efectuadas consistente en que se producía una discriminación por razón de sexo. Y rechaza que la posibilidad de la inscripción en el Registro de la filiación por naturaleza a favor de dos mujeres (que si está permitido la ley española), mientras que no se permite la inscripción a favor de dos hombres sea discriminatorio, pues las parejas de dos mujeres no necesitan acudir a otra mujer a la que encomendar la gestación: de modo que no puede considerarse discriminatorio el tratar desigualmente lo que es desigual; por otro lado, en el supuesto de que una pareja de mujeres acudiera a la gestación por sustitución también le sería aplicable la prohibición, de modo que la misma no implica una discriminación por razón de sexo, sino que se fundamenta en la modalidad utilizada para la procreación de los menores, que la ley española considera nula.

Sentencia interesante sin duda ante las nuevas perspectivas que en materia de filiación y paternidad se abren con las modernas técnicas biológicas.