Babiano Abogados
170203-Babiano abogados-37.jpg

Blog

Artículos y Actualizaciones Legales

Sobre Baltasar Garzón

673264_85522744.jpg

Hace mucho tiempo que no paramos de oír, leer y ver sobre el Magistrado de la Audiencia Nacional don Baltasar Garzón; pero últimamente la actualidad mediática de este juez ha hecho que la opinión pública del país se divida en dos partes: los que están a favor de él y los que están en contra.

Tratando de huir de cualquier enfoque político o mediático queremos hacer al lector una serie de observaciones de lo que "realmente" está pasando en el Tribunal Supremo con objeto de que puedan formar su propia opinión con independencia de las abrumadoras cortinas de humo que se están produciendo en torno a este suceso.

Imagínense que un día reciben la visita de un Inspector de Hacienda de La Coruña en su domicilio de Cádiz y que este inspector viene con intenciones de proceder a la revisión de sus declaraciones del IRPF porque entiende que usted puede estar inmerso en una red de blanqueo de dinero. Me imagino que la primera reacción será la de sorpresa porque con toda lógica pensarán que un inspector de La Coruña no tiene competencia alguna en Cádiz. Su sorpresa además irá en aumento cuando compruebe que la decisión de revisar sus declaraciones es una decisión personal del inspector y que no ha sido autorizado por nadie para proceder de esa manera. Finalmente su sorpresa se convertirá en pasmo cuando además el inspector le manifieste que quiere revisar las declaraciones ya prescritas. ¿Qué harían ustedes ante semejante situación? ¿Les parecería que están siendo objeto de una actuación adecuada por parte del inspector?

Pues bien esto es lo que ha sucedido con el juez Garzón. Con independencia del objeto de la investigación (en este primer caso ha sido la famosa memoria histórica pero podía ser cualquier otro asunto) el señor Garzón se ha arrogado una competencia a pesar que sabía que no la tenía por razones de competencia territorial (el inspector de La Coruña que va a Cádiz); a pesar de saber que no la tenía por el propio objeto de la investigación y a pesar de saber que las responsabilidades penales estaban prescritas. Por tanto al juez Garzón no se le juzga en esta primera querella por haber intentado recuperar la memoria histórica sino porque ha realizado indiciariamente actos ilegales a sabiendas de que lo eran. Creo que nadie podrá dudar que la persona que más respeto debe tener a la ley es precisamente un Juez. Su poder es tal que puede muy fácilmente arruinarle la vida a cualquiera si por cualquier circunstancia toma una decisión apresurada, sesgada o fuera de la ley. Por tanto es preciso que las actuaciones que un juez inicie estén perfectamente arropadas por la legalidad y que no puedan darse actuaciones caprichosas como la que estamos comentando.

A la vista de esta cuestión que es muy sencilla de entender, los defensores de Garzón únicamente realizan una defensa mediática con cortinas de humo pero sin ninguna sustancia jurídica. ¿A qué viene ahora decir que el presidente del Tribunal Supremo debe abstenerse en este asunto por haber jurado fidelidad a Franco cuando lo que se está debatiendo es si el señor Garzón ha actuado en contra de la ley de forma consciente saltándose a la torera las normas de competencia?

Pero claro, de lo que no se habla son de las otras dos querellas admitidas por el Tribunal Supremo. La primera porque solicitó fondos al banco de Santander para organizar un curso de estudios en Nueva York en una universidad norteamericana que utilizó dichos fondos entre otras cosas para pagarle un buen salario. Hasta aquí podía ser todo normal si no fuera porque, en vez de abstenerse como establece la ley, cuando regresó de sus estudios en Nueva York dictó una resolución de archivo de un procedimiento penal que se seguía contra el presidente del banco. Esto huele muy mal se mire desde donde se mire y no tiene nada que ver con ninguna persecución política contra el señor Garzón. Fíjense los lectores que sobre este asunto prácticamente no se comenta nada en los medios de comunicación.

Igual sucede con la tercera querella admitida a trámite. Lo que se trata de establecer es si se ha conculcado el derecho a la defensa de los letrados que asistieron a sus clientes en la prisión y que vieron cómo sus conversaciones fueron grabadas de tal manera que cuando los imputados fueron a declarar el señor Garzón sabía perfectamente cómo lo iban a hacer y qué argumentos iban a utilizar.

Claro es que estos "patinazos" en la instrucción de causas penales son una constante en la actividad profesional del señor Garzón. Por citar alguno, cabe reseñar el antiguo asunto de los GAL en los que se condenó al señor Vera a una elevada pena de prisión. Pues bien este procedimiento ha estado a punto de ser anulado por los tribunales europeos debido a que el señor Garzón, después de estar varios meses trabajando en el departamento del señor Vera y haber tenido conocimiento extra procesal de asuntos muy confidenciales (lo que en la jerga jurídica se llama estar "contaminado"), volvió a su Juzgado y llevó adelante la instrucción del procedimiento penal. Si no llega a ser porque el Tribunal Supremo se dio cuenta de que esta tremenda infracción procesal podía provocar la nulidad de todo el proceso y ordenó a uno de sus magistrados que llevara a cabo una instrucción independiente de la del señor Garzón, este procedimiento habría sido declarado nulo.

Hay muchos otros casos que ponen de manifiesto las deficiencias técnicas del juez Garzón a quien no le negamos que pueda ser un paladín de causas perdidas o un heroico defensor de los derechos humanos. Pero el sueldo que recibe, pagado por todos, es para ser un Magistrado de la Audiencia Nacional sometido a la ley como cualquier otro juez. Desde esta óptica los hechos por los que el señor Garzón está siendo juzgado son muy graves. Y si el señor Garzón quiere seguir adelante con sus campañas mediáticas debería dejar la judicatura. Lo que pasa es que sin el poder que le da su pertenencia a dicha judicatura prácticamente no sería nadie.