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Artículos y Actualizaciones Legales

Las falacias de la democracia española: el poder económico

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En esta serie de artículos en los que estamos analizando la realidad democrática de la sociedad española, hoy nos vamos a dedicar a uno de los llamados poderes fácticos que, aun cuando no están recogidos en nuestra Constitución, muchas veces tienen más influencia que el propio poder político. Nos estamos refiriendo al poder económico de las grandes empresas de nuestro país y a la influencia que pueden ejercer en la vida pública determinados empresarios. No me cabe la menor duda de que a tales empresarios no se les aplica el concepto de justicia entendiendo por el mismo la aplicación igualitaria de la ley. La ley, aunque debiera ser igual para todos, no se aplica de la misma manera. Y el grado de desigualdad en su aplicación es directamente proporcional al poder económico que representan.

Hay muchos ejemplos que así lo demuestran aunque la mayoría se quedan dentro de los límites estrictos de las relaciones confidenciales sin dejar huella alguna. Sin embargo tenemos uno en el que, para que dos empresarios conocidos salvaran su pellejo, el Tribunal Constitucional tuvo que "inventarse" una teoría nueva sobre la prescripción de los delitos, creando un cisma con el Tribunal Supremo que aún todavía hoy continúa abierto.

Hasta dicho momento la doctrina aceptada y aplicada reiteradamente por todos los Tribunales sin discusión alguna era que la fecha de la presentación del escrito de querella o denuncia interrumpía la prescripción del delito denunciado en dicho escrito. Pues bien, cuando la Audiencia Provincial condena a dos conocidos empresarios por un delito cometido en la administración de una sociedad y éstos recurren al Tribunal Supremo argumentando que el delito había prescrito porque aun cuando el escrito de querella se había presentado antes de que transcurriera el plazo de la prescripción, ellos no habían tenido conocimiento del mismo, el recurso se desestima por el citado Supremo aplicando la doctrina tradicional antes enunciada.

La sorpresa es mayúscula cuando el recurso de amparo que ambos empresarios interponen ante el Tribunal Constitucional es admitido porque se considera que el delito ha prescrito en base a la argumentación presentada por los recurrentes. En realidad la sorpresa no fue tan mayúscula porque previamente el Tribunal Constitucional, en un caso sin ninguna trascendencia mediática, ya había preparado el terreno plantando las bases para la modificación de la doctrina tradicional. A pesar de todo el escándalo fue de tremendas proporciones y erosionó aún más el inexistente prestigio del Tribunal Constitucional. Pero como de este Tribunal y su prestigio hablaremos en otro artículo únicamente diremos que desde entonces se ha creado una brecha entre el Constitucional y el Supremo porque este último, a pesar de todo lo que diga el primero, ha seguido aplicando la doctrina tradicional.

Hasta tal punto ha llegado la controversia que el tema se ha tratado de resolver mediante nada menos que una reforma del propio Código Penal y tirando por la calle de en medio sin dar la razón a ninguno de los dos tribunales. Según la nueva redacción dada este texto legal la prescripción del delito quedará interrumpida si dentro de los seis meses siguientes a la presentación de la querella se dirige el procedimiento contra la persona indiciariamente responsable. En caso de faltas el plazo para interrumpir la prescripción es de dos meses. Lógicamente sino se dirige el procedimiento contra la persona y transcurre el plazo indicado el escrito no interrumpe la prescripción.

Creo que sería inimaginable en ningún otro país europeo el retorcimiento de una interpretación legal por parte del Tribunal Constitucional para salvar la cabeza de unos empresarios. Y mucho menos imaginable sería que el problema creado para salvar de la cárcel a unas personas condenadas tuviera que ser resuelta mediante la modificación del Código Penal.

No cabe imaginar mayor poder que el de reformar la ley para adecuarla a las propias circunstancias personales y esto es lo que está pasando en nuestra "democracia".

Las falacias de la democracia española:

- Las falacias de la democracia española I

- Examen crítico a la Constitución (II)

- Medios de Comunicación y Libertad de Expresión (III)