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La actual situación política

 
 

Antes de las elecciones había mucha gente que estaba deseando el fin del bipartidismo en España porque eso iba a traer innumerables ventajas para el país. Las elecciones han tenido lugar, el fin del bipartidismo se ha producido y yo no he visto ninguna ventaja en ello. Antes al contrario, estamos en presencia de un panorama político inestable y desequilibrado en la que cualquier combinación de cualquier partido para formar gobierno es prácticamente imposible. Desde la misma noche electoral quedó claro que la única fórmula para formar un gobierno con garantías que diera estabilidad y equilibrio era un acuerdo entre el PP, PSOE y Ciudadanos. Y desde aquel momento todos los medios de comunicación repiten casi al unísono que este pacto tripartito es la mejor fórmula para los momentos políticos que estamos viviendo. Parece que tanto los Populares como los Ciudadanos son conscientes de ello y que el único que no se ha enterado, por ahora, es el socialista Sánchez.

Creo que a cualquiera que realice un análisis equilibrado y objetivo de la situación no le cabrá la menor duda de que esta es la mejor vía de garantizar el bienestar general de todos los ciudadanos pero ¿les interesa también a los políticos?

Albergo grandes dudas al respecto. Si seguimos adelante con el análisis de la situación y atendiendo siempre la finalidad última del pacto tripartito, será fácil deducir que en el camino serán sacrificados tanto el socialista Sánchez como el popular Rajoy.

Por mucho que quiera engañar a los demás (pienso que ni él mismo se lo cree), los resultados del señor Sánchez en las elecciones han sido las peores que ha tenido el Partido Socialista en toda la historia de la democracia y constituye un batacazo enorme sin ningún paliativo. Sin embargo, y a pesar de sus exiguos 90 diputados ¡¡quiere formar gobierno y ser Presidente!! No creo que lo consiga pero, si lo hace, estaremos en una situación de las peores posibles para el país porque tendría que contar con aliados incompatibles con lo que hasta ahora era el ideario político del socialismo español. En este sentido a mí el señor Sánchez me recuerda vez más al señor Zapatero que por tal de aniquilar a su adversario político fue capaz de suscribir los acuerdos más nefastos posibles para la nación. Baste simplemente con recordar los tripartitos que se montaron en Cataluña de tan infausto recuerdo. Porque, por mucho que el señor Sánchez repita que la situación política catalana actual es debida a la intransigencia del PP, lo cierto es que el germen de la situación se plantó en los momentos de los tripartitos.

Tampoco entiendo que si la voluntad del señor Sánchez era ser Presidente, insultar a como lo hizo al señor Rajoy en el debate televisivo que ambos mantuvieron, creando una herida innecesaria en las relaciones entre ambos y en el peor momento. A mí me recordaba al Chávez venezolano que tuvo que ser callado por el Rey emérito y no le veo actuando en foros internacionales con la necesaria dignidad y respeto hacia los otros. Podría seguir haciendo el ridículo como lo hizo Zapatero de quien se mofaban sus colegas europeos.

Y si el señor Sánchez no consigue ser Presidente resulta claro y meridiano que será removido de su cargo de secretario general del partido.

En consecuencia, esta posibilidad de ser Presidente es la única que le queda al señor Sánchez para la viabilidad de su carrera política personal. Nos encontramos por tanto con el primer dilema: carrera política del señor Sánchez o interés general del país.

Pero es que al señor Rajoy le puede suceder lo mismo. No es nada de extraño que dentro de un hipotético pacto con las tres partes, tanto socialistas como ciudadanos pidan la cabeza de don Mariano. Tanto socialistas como ciudadanos se han pasado la campaña política hablando de regeneración democrática y de echar al señor Rajoy de la Presidencia del Gobierno, por lo que su defenestración es un objetivo común a ambos partidos. También, dentro de la lógica del Partido Socialista, tendría mucho sentido justificar su entrada en una coalición contando con la contrapartida de la cabeza de Rajoy. Me imagino que también la izquierda y ultraizquierda se aquietaría con más tranquilidad a un gobierno popular sin contar con la figura del actual Presidente. Es decir, que salvo el propio Mariano, el resto de los partidos políticos del arco parlamentario vería con buenos ojos su salida y sería más fácil para el PP pactar el liderazgo del nuevo gobierno de coalición.

Esta salida podría resultar beneficiosa tanto para el país como para el propio partido. Para el partido porque, después de tantos años, se quitaría la pesada losa de la corrupción que tanto daño le ha hecho y posibilitaría la regeneración interna. Para el país, porque su sacrificio personal posibilitaría el acuerdo tripartito que tanto necesitamos los españoles y facilitaría la formación de un gobierno liderado por el PP.

Nos encontraríamos por tanto con el segundo dilema: carrera política del señor Rajoy o interés general del país.

No creo que nadie dude que los intereses generales del país deban primar sobre los personales de los políticos por muy relevantes que sean y por muchos favores y beneficios que hayan tenido para la nación. Pero mi gran duda es si, sabiendo que el pacto supone su sacrificio personal, lucharán por él tal y como merecemos los ciudadanos.

De ser esto así, entrando dentro de la política ficción y desaparecidos de la escena política tanto Rajoy como Sánchez, lo normal sería que el socialista fuera reemplazado por Susana Díaz y el popular por Soraya Sáenz de Santamaría. Ambas me merecen el mayor de los respetos porque creo que han demostrado tener madera de estadistas y saber distinguir con nitidez los intereses del Estado de los partidistas y/o personales de tal forma que a mí no me disgustaría un gobierno en el que ambas tuvieran responsabilidades políticas ¿y a ustedes?