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Artículos y Actualizaciones Legales

Las elecciones catalanas

No paro de leer, oír y ver que los partidos que representan al llamado “nacionalismo catalán” han vencido por mayoría en las elecciones catalanas. Como consecuencia de esta “marea” nacionalista el Estado español debe ser modificado para dar cabida a las ansias independentistas. Sin embargo, una vez más, nos encontramos ante un auténtico lavado de cerebro a poco que se examinen las cifras y se estudien con detenimiento y objetividad, los resultados de las elecciones catalanas. Como intento hacer cada vez que existe algún acontecimiento importante, me voy directamente a la fuente de la información para sacar mis propias conclusiones y no dejarme llevar por la propaganda política interesada.

De este análisis de la información numérica se desprende que el censo total de catalanes con derecho a voto asciende a 5.383.878. De este censo, únicamente acudieron a votar 2.532.629. Hubo 22.524 votos nulos y 43.565 votos en blanco. Con una simple sustracción aritmética tenemos por tanto que las personas que se abstuvieron de votar en las pasadas elecciones catalanas llegaron a la cantidad de 2.785.160.

Yo entiendo que, para arrogarse la representatividad de toda una Comunidad Autónoma, hay que partir de la base de que la mayoría del electorado ha votado a favor de una determinada opción política; no sirviendo a tales efectos la representatividad obtenida únicamente por los votos emitidos.

Si tenemos en cuenta que la opción republicana de ERC obtuvo 594.149 votos, únicamente representa el 11,04% del electorado. Votaron a favor de CIU 548.718 personas lo que representa solamente el 10,19% de las personas con derecho a voto en la Comunidad catalana. Y a favor de ICV votaron únicamente 258.554 personas que supone el 4,80% del electorado catalán.

Con estas cifras en la mano resulta que el llamado “nacionalismo catalán” únicamente ha sido votado por el 26,03% de las personas con derecho a sufragio. ¿Qué mayoría absoluta y que representatividad se pueden arrogar estos partidos con tan pobres resultados?

Es evidente que a los partidos no nacionalistas no les fue tampoco demasiado bien, pues al Partido Socialista únicamente le votó el 6,66% de los electores, al PP el 4,57%; a Ciutadans el 2,93%; a Podemos el 2,17% y a UpyD el 0,61%. En total el 16,95% del electorado catalán.

Pero el hecho de que en unas elecciones europeas la opción soberanista haya tenido un 9% de votos más que la no soberanista no significa que tenga un apoyo mayoritario del pueblo ni muchísimo menos. Antes al contrario, ha habido una mayoría de población (el 52%) que no ha votado.

Recordemos que lo mismo pasó en el referéndum sobre la aprobación del Estatuto catalán que tuvo únicamente la aprobación de una tercera parte de los catalanes y, sin embargo, ha sido utilizado en innumerables ocasiones como arma arrojadiza por parte de los que quieren la independencia de Cataluña.

En estas elecciones que estamos comentando, el resultado ha sido incluso más exiguo que en el caso del estatuto porque los partidos que postulan la independencia únicamente han obtenido el 26% de los votos. Resultado que creemos, no puede legitimar ningún cambio de régimen porque tan exiguo porcentaje significa que tal cambio de régimen no tiene un auténtico sustento popular. La auténtica conclusión a la que se puede llegar es que los catalanes “pasan del rollo” (hablando en lenguaje cheli) de la política, de la independencia y del soberanismo. La cultura popular es lo suficientemente sabia como para darse cuenta de que estos líderes independentistas no buscan la mejora del pueblo sino únicamente satisfacer sus intereses patrimoniales y sus ansias de poder. Además creo que aprendieron, desgraciadamente para el pueblo catalán, del tripartito en el que tuvo una actuación destacada ERC y que llevó a Cataluña a la crisis profunda en la que se encuentra actualmente.

A base de falsedades y de pagar a todos los medios de comunicación catalanes, los actuales poderes fácticos soberanistas han conseguido disimular la realidad, haciendo recaer en España la responsabilidad de la depauperada situación de la Comunidad y ocultando que el auténtico origen del problema estuvo en la desastrosa gestión llevada a cabo por el famoso tripartito catalán.